Nuestra historia surgió de forma casual cuando tomando café en una deliciosa chocolatería del centro de Dublín, repleta de vitrinas con bombones y más bombones, nos fijamos en la enorme cola de clientes que acompañaba su café con un par de ellos o simplemente hacía una parada en su paseo para darse un capricho. Enseguida nos dimos cuenta de que el chocolate puede ser mucho más que un artículo de regalo.


Fue una broma que nunca creímos que llegaría tan lejos, y que poco a poco fue tomando forma. Nunca dudamos sobre qué clase de producto queríamos ofrecer, y la verdad es que teniendo en casa a uno de esos chocolateros "a la antigua", perfeccionista y exigente con su trabajo sabíamos que el paladar de nuestros cliente estaba ganado. La parte estética, el color, la alegría y la esencia de nuestras presentaciones aprendida también en casa fue apuesta segura desde el primer momento. Todo lo demás: el esfuerzo, imaginación, cariño y dedicación lo pusimos nosotras y nuestras ganas de trabajar.


Y con el firme apoyo de familia y amigos que cargaron de sonrisas y fuerza nuestro pequeño local, y tras conseguir que un banco creyera en nuestra idea, PRALINÉ abrió sus puertas el 6 de junio de 2003.



 
 

Desde ese momento no hemos dejado de innovar y sorprender a nuestros clientes.
Nos encanta lo que hacemos y eso se nota en cada rincón de nuestra tienda.

Además de utilizar siempre las mejores materias primas disponemos del mejor márketing...

EL TRABAJO BIEN HECHO

 

 
 

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